Relación de la microbiota intestinal con el Long-COVID y otras enfermedades ambientales

Mapa no disponible

Fecha/Hora
Date(s) - noviembre 24, 2021
5:30 pm

Categorías


Los avances en investigación sobre el Long-COVID nos arrojan información sobre enfermedades como la Encefalomielitis Miálgica o la Fibromialgia.

La neurocientífica Sonia Villapol en las jornadas organizadas por ACAF tituladas “La COVID persistente como síndrome postvírica y su posible asociación con los síndromes de sensibilización central” reflexiona sobre el impacto de la microbiota intestinal en la COVID Persistente.

La autora reproduce las conclusiones del metaanálisis en el que participa con su grupo de investigación: “More than50 long- term effects of COVID-19: a systematic review and meta-analysis”, además de ofrecer otros datos de diversos estudios que se han ido publicando en el último año.

De los estudios realizados sobre pacientes de COVID, después de 6 a 8 meses alrededor del 80% de las personas que habían presentado la infección, convivían por lo menos con un síntoma, el más generalizado la fatiga crónica que afectaría hasta a un 58%. Otros también frecuentes son trastornos de atención, disnea, cefalea… hasta 200 síntomas. Y aun un año después de infectarse la mitad de los pacientes continua con algún síntoma, el 20% continua con fatiga. Con el transcurso del tiempo los porcentajes de todos los síntomas van remitiendo, pero, aun así, alguno perdura.

La infección por COVID daña el nervio olfativo, causa daño tisular, daña las células epiteliales y causa inflamación en el sistema cerebral.

Existen varias vías de entrada en el sistema nervioso por invasión viral, los virus producen esta tormenta de citoquinas liberando la inflamación sistémica y causando la rotura de la barrera hematoencefálica y un daño endotelial (de los vasos sanguíneos), e inflamación y daño en las células y respuesta autoinmune.

La COVID produce síntomas neurológicos como el dolor de cabeza, encefalitis, afasia… y síntomas psiquiátricos como el deterioro cognitivo.

A continuación, artículo publicado por la investigadora Sonia Villapol en «The Washington Post».

Se ha estudiado que en el intestino humano hay reservorio del virus del COVID una vez infectado. La conexión del cerebro, pulmones, intestino y flora intestinal se produce a través del torrente sanguíneo, del nervio vago y de los metabolitos bacterianos capaces de producir neurotransmisores que directamente conectan con el cerebro. Esta es una de las explicaciones de porqué son los síntomas que perduran con el tiempo.

Cuando hay una enfermedad infecciosa se produce una disbiosis microbiana (bacterias beneficiosas que desaparecen y bacterioides que aumentan). Al igual que pasa en la Encefalomielitis Miálgica/Síndrome de Fatiga Crónica y con la Fibromialgia. La correlación de bacterias intestinales entre los pacientes de COVID y de estas enfermedades es similar.

Los pacientes de enfermedades como Encefalomielitis Miálgica/Síndrome de Fatiga Crónica, Fibromialgia, Sensibilidad Química Múltiple o Electrohipersensibilidad acogemos con gran esperanza la investigación en Long COVID, dada la correlación de los síntomas y afectaciones de esta última enfermedad con las primeras citadas. Sabemos que en este momento se están haciendo millones de estudios sobre Long COVID en el mundo, dada la prevalencia que está teniendo esta pandemia a nivel mundial.  Seguramente si se hubieran dedicado presupuestos e investigación a las enfermedades ambientales desde hace décadas ahora sería, sin duda, mucho más fácil la lucha contra el COVID y contra sus efectos devastadores. Pero eso ya no se hizo y ahora no es tiempo de objeciones ni de lamentos.

La pandemia abre sin duda una nueva etapa en el conocimiento, investigación y abordaje de las enfermedades ambientales.

Justo es decir que a nivel de políticas sanitarias ciertos sectores aún siguen encorsetados resistiéndose a ver la evidente relación, e incluso identidad, según apuntan muchos científicos, entre COVID persistente y las enfermedades ambientales que se caracterizan por afectar al sistema nervioso central y periférico.

Desde la Asociación SQM-EHS Galicia damos la bienvenida a este tipo de estudios, de los que muy pronto, sin duda, podremos obtener importantes beneficios para el manejo de nuestras enfermedades ambientales.

Finalmente, aprovechamos para dar nuestra más sincera enhorabuena a los galardonados con los premios «Lucenses del Año», destacando el premio de honor a los servicios sanitarios (que fue entregado a una representación encabezada por Ramón Ares Rico, gerente del HULA) y a Sonia Villapol en la categoría de ciencia, destacando su labor investigadora y divulgativa sobre los avances sobre el tratamiento del coronavirus desde el Texas Medical Center de Houston.

Asociación SQM-EHS Galicia.

Te gusta lo que leíste? Compártelo!

Deja un comentario

INFORMACIÓN